27/10/07

ME FUI A LAS VEGAS... PARTE III.


medium_faulkner3.jpgWILLIAM FAULKNER.
... Les contaba que estábamos, William Faulkner y yo, bebiendo en un bar a medio camino entre Las Vegas y Los Ángeles, cuando dos bailarinas se acercaron a nuestra mesa y nos propusieron hacer compañía.
“¿Podemos hacerles compañía?...-Y debido a los breves segundos de nuestro silencio, agregó inmediatamente-... Ya estamos fuera del trabajo”
William, ni corto ni perezoso, empujó su silla hacia atrás haciendo un espacio entre la mesa y él, y la morena sin dilación se sentó en una de sus rodillas...
…Yo me había distraído sólo un segundo observando la actitud de mi amigo William. El cuadro me resultó sorprendente. Ver a la despampanante mujer negra en las rodillas del gringo sureño de Mississippi a punto de darse un beso francés había hecho saltar, desde la profundidad de mi subconsciente, la basura del prejuicio étnico en el cual había sido educado pasivamente durante años por la sociedad sin haberme dado cuenta. Claro que hoy, como un hombre respetuoso de los derechos humanos, conciente y responsable de mis actos, no aceptaba la discriminación de ningún tipo. Sin embargo la basura depositada por años se movió dentro de mí y su fétido olor me avergonzó. Era increíble, hacía sólo unos minutos que había insultado a mi amigo a causa de un aparente chiste de contenido étnico y ahora mi subconsciente me traicionaba con una idea prejuiciosa.
Pero lo que resultaba aun mas asombroso era la cantidad de pensamientos y emociones que pueden transcurrir por la mente en sólo unos segundos, y cómo, ‘alguien mas’, dentro de ti, asume el control de tus acciones en ese lapso de tiempo.
Lo cierto y concreto era que Julienne, la despampanante rubia de labios carnosos y lunar a lo Cindy Crawford, cuyas redondeses estaban ahora ocultas bajo su ropa, resultaba mucho mas sensual que desnuda. Ella ya estaba en mis rodillas, deslumbrándome con el fulgor del brillo de sus ojos azules y su cautivante sonrisa. Entonces, me abrasó suavemente con la misma confianza y seguridad que sólo suelen tener los amantes o amigos entrañables. Me miró directamente a los ojos y acercó su rostro al mío como dispuesta a… devorarme... Continúa.
El presente trabajo literario es parte mi nuevo libro “PURO CUENTO”. Por favor visitar:
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