09/05/09

VEJEZ, JUVENTUD Y REBELDÍA

Realmente, no sé cuantas veces se ha escrito sobre el mismo tema una y otra vez. Sin embargo parece que cada generación necesita recordarlo de vez en cuando. Especialmente cuando el que escribe pertenece a la que se va.

Veamos lo que aprendí de muy joven:

“Don’t criticize what you can’t understand…” Bob Dylan.

“No critiques lo que no puedes entender…”

“In this great future you can’t forget your past…” Bob Marley.

“En este gran futuro no puedes olvidar tu pasado…”

“Generation that forgets his past will make the same mistake…” David Yallop.

“Generación que olvida su pasado cometerá los mismos errores…”

“You may say I’m a dreamer, but I’m not the only one…” John Lennon

“Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único…”

Resulta casi una tautología decir que lo que somos hoy es el resultado de lo que fuimos ayer, sin embargo mentes marchitas desde su nacer que pululan por el alrededor no lo entienden.

Que yo recuerde, ser joven es muy hermoso, porque la vida nos da la oportunidad de aprender y hacer muchas cosas por primera vez, y la experiencia gratificante que se siente jamás será la misma así recorramos los mismos pasos una y otra vez.

Para quienes duramos algo en este mundo nos resulta muy agradable ver a la gente joven herrar y aprender, caer y levantarse, simplemente porque nos vemos reflejados en ellos.

Sin embargo he visto muchos viejos intolerantes, amargados de la vida y dispuestos a amárgasela a todos quienes lo rodean, en su casa, el trabajo o la calle, si encuentran la oportunidad, y me pregunto ¿de dónde vendrán? También he visto “jóvenes viejos” que ni llegan aun a los 30 años y ya han congelado sus espíritus en el futuro tiempo de la decrepitud, mientras sus lozanos cuerpos siguen el curso inexorablemente hacia lo que mas odian o temen, y al que con “mala suerte” llegarán. Recuérdenlos… porque esos son los viejos que luego joden a todos los jóvenes de verdad, en espíritu y edad. 

“Old man looks at my life

I’m a lot like you were…” Neil Young.

“Viejo, mira mi vida

Soy muy parecido a como tu fuiste…”

Fui travieso hasta el delirio, dolor de cabeza para mis padres y profesores, pero siempre me quisieron porque nunca fui atrevido ni ofensivo. De joven, romántico y de izquierda, y hoy, viejo pero no marchito, no soy bombero de mis jóvenes ideas y mantengo la esperanza por un mundo mejor.

Yo… Un viejo entusiasta, a punto de celebrar sus 62avo aniversario.

31/10/08

LA FIESTA INOLVIDABLE

“Sí, ésta es una gran reunión… y somos los anfitriones” dijo para sus adentros Jim Brown, un robusto y maduro caballero. “Dios mío, que cantidad de gente se ha reunido para darnos la bienvenida!” Exclamó en su pensamiento mientras miraba al patio desde la ventana del segundo piso de la casa de sus padres.
Allí, en el patio, había mucha gente confraternizando. Eran los familiares y amigos de la familia.
“Tan pronto llegue mi esposa e hija saldremos al patio a saludarlos” Se dijo Jim, mirando su reloj, quien se había adelantado para coordinar los arreglos. Luego empezó a reconocer a todos y cada uno de los asistentes balbuceando sus nombres o la relación que los unía.
“Juan, Pedro, Carlos, María… - y paró de mencionar mas nombres-… Dios mío casi toda la Promoción de mi escuela está aquí… Y también los profesores!”
“Roberto, hermano mío, cuanto te extrañé” murmuró Jim y lo vio en una esquina del patio atareado con la barbacoa que preparaba para los invitados.
También vio a varios niños, que no reconoció, jugando en la alberca.
“Beatriz…!” pronunció de pronto sus labios al descubrir a la hermosa mujer, amor de juventud, con quien se hubiera casado de no haber sido por las circunstancias, pero que nunca olvidó.
Allí también estaban los padres de Jim y los de su esposa, Sofía, revisando y ordenando a los mozos que todo esté en orden, como lo planeado, sin descuidar, de tanto en tanto, en recibir a los que iban llegando, para conversar con ellos brevemente hasta que se sintiesen cómodos en la reunión.
De pronto su padre miró a la ventana del segundo piso, la misma desde donde él observaba, y sus miradas a la distancia se encontraron. Fue como un mudo anuncio porque Jim intuyó que su esposa e hija estaban por llegar.
Jim bajó las escaleras y se dirigió al porche de la casa a recibirlas.
No tuvo que esperar nada porque descubrió que no muy lejos venía una limosina, blanca y radiante, que luego se parqueó frente a la casa.
Sofía y su hija, Sofía Beatriz, bajaron de la limosina deslumbrando a Jim, quien ansioso y sonriendo iba a su encuentro con los brazos abiertos.
“Todos nos están esperando en el patio!” Les dijo Jim mientras las llevaba, tomadas de la cintura, a ambos lados.
“Mamá demoró en el peinador!” Se quejó y disculpó Sofía Beatriz.
La puerta del patio se abrió de par en par, y el feliz trío hizo su triunfal aparición siendo ovacionado por todos.
Si, había mucha gente, mejor diríamos una multitud porque allí además estaban, el panadero, el lechero, el carnicero, el chino de la bodega de la esquina, los vecinos… Sí, mucha gente. Todos lucían jóvenes y lozanos, sin preocupaciones de ninguna clase que perturbaran sus sonrientes rostros.
A no dudarlo ésta sería la Fiesta Inolvidable de la familia Brown, en la que ni siquiera el recuerdo por quienes se quedaron en la tierra, y los lloraban, perturbarían la celebración de bienvenida a su eterna felicidad.

20/09/08

Si no, te parto la madre!!!... El cuento.

Hola, mi nombre es Pedro y me acuñaron el alias de “Nadie” por dos motivos. Uno, porque a los siete años de edad me arrojaron a la calle, cuando murió mi madre, y el proxeneta que fungía como mi padre necesitaba el cuarto en que vivíamos para seguir con sus negocios. Y segundo, porque justamente ese año la canción “Pedro Nadie” de un tal Piero estaba de moda. Sí, a esa tierna edad era un hijo de nadie… Pedro Nadie.
“Crecí en la calle” es un decir, una expresión que no significa nada para quienes no saben lo que realmente es ser un niño absolutamente desamparado, que por años deambuló y durmió en la intemperie hasta que… ¿alguien apareció y me recogió? No, hasta que me hice adulto.
Mis únicos “amigos” fueron otros niños de mi misma condición, con quienes formamos nuestra pandilla para poder sobrevivir, es decir robar a diario el pan de cada día. Como podrán imaginarse, no podíamos hacerlo contra gente más fuerte que nosotros, así que me eduqué y me desarrollé dentro del código de conducta callejera, y lo primero que asimilé fue que sólo debíamos atacar a los más débiles. Atacar y robarles a las viejitas y viejitos, mujeres embarazadas o con niños en los brazos, ciegos o lisiados mendigos, u otros niños ricos; fue la manera como aprendí a cuidar de mí.
No está demás decirles que esto no fue una divertida aventura, ni mucho menos, sino una terrible tragedia que me marcó para siempre, porque apenas llegué al grupo, en la noche, los mayores me violaron, y lo repitieron cuantas veces quisieron hasta que aprendí el uso de la navaja, corté a uno y me hice respetar.
La piel se me curtió no sólo del frío y el calor de mi vida callejera, sino de las palizas que soporté en mis peleas con mis propios amigos, otras en contra de bandas enemigas, o cuando caía atrapado por mis victimas o la policía. Desde esa temprana edad aprendí que si alguien se acercaba a mí y levantaba la mano era para atacarme o manosearme; como el cura del catequismo quiso hacerlo a cambio de un plato de comida y un techo en donde dormir, sin imaginarse que mi instinto ya estaba formado y a la primera manoseada le “tajé” la cara con mi inseparable y fiel amiga, mi navaja.
Mas tarde, cuando mis necesidades crecieron, es decir drogarme, empezamos a robar a mayores porque necesitábamos más dinero. Fue cuando comencé a destacarme en el grupo por mi crueldad. Atacaba sin miramientos a quien sea, sin importarme las desventajas por su tamaño o corpulencia. Con la única ventaja que me daba acuchillarlos primero, y luego, cuando gritaban al ver su propia sangre, el grupo lo asaltaba.
Así fue como me convertí en el líder de la banda, claro que primero tuve que “bajarme” al jefe en una pelea limpia, rodeado por todos y a la luz de la luna. Pelea en donde después de recibir varios cortes en los brazos, el hijo de puta cayó en mi trampa de hacerme el más débil, y se confió en el código callejero, cuando fingí caer al suelo. El creyó que era el momento para terminar conmigo, y al levantar su brazo para asestarme la puñalada final, le acerté un certero tajo en los cojones… ¿Murió? No sé, ni nos importaba, porque con el grupo nos fuimos a la playa a celebrar con una bolsa llena de pegamento que inhalábamos para sentirnos felices y vencer el frío, y ni más supimos de él. Ah, no está demás tampoco puntualizar que fue él quien había liderado a quienes me violaron cuando llegué al grupo.
A los 12 años de edad ya tenía mi propia banda, la que nadie me regaló sino gané por mi destreza con la cuchilla y mi crueldad.
Pero a esa edad y de pronto algo empezó a cambiar en mí, algo que yo no podía explicar, y no tenía a nadie a quien preguntar. Mi voz cambiaba, mi pubis se cubrió de vellos y empecé a soñar. Fue justo cuando llegó una niña y su pequeño hermano al grupo, y en la noche quisieron violarla. El ultraje era lo natural para todos nosotros, para nuestro código, sea niño o niña, no había diferencia, todos habíamos pasado por eso como un bautizo… Pero no para mí.
“Nadie la toca carajo!!!… -rugí, y saqué a relucir mi navaja-… y al primero que se le acerque lo descojono!!!”
“Ta bien Pedro Nadie… Ta bien cumpa… si la quieres pa ti solito ta bien” dijo el que fungía de segundo en la banda a pesar de ser mayor que yo.
“No carajo… Desde esta noche no mas bautizos en mi banda”
Esa noche me fui a dormir apartado del grupo, y oculto entre las sombras lloré. Y en la frialdad de mi lecho de cartones y trapos me acordé de mi madre y de la última profesora que tuve en la escuela. Recordé que vivíamos en una pocilga de mierda de un cuarto de hotel, pero era mi casa, mi hogar, en donde mi madre me quería, me daba de comer, y al acostarme me decía al abrigarme “Pedrito, hijito mío, sueña con los angelitos”… entonces lloré, lloré como nunca lo había hecho todos estos años, y entre lagrimas recordé a mis amigos de la escuela y mis juegos… Y los extrañé a todos.
Felizmente había aprendido a leer en la escuela, y desde que viví en la calle y dormía en los basurales leía cuanto periódico o cuento para niños caían en mis manos. Por eso, al día siguiente de prohibir las violaciones empecé a enseñarles a leer a mis amigos, claro está que después de los asaltos. ¿Que creían o esperaban de un niño delincuente como yo? ¿Acaso espero comida y techo gratis? No, aprendí que todo cuesta en la vida y que tengo que ganármelo de la única manera que la sociedad de instruyó. Y al que se acerque con la mano levantada, para golpearme o acariciarme, recibirá un tajo en la cara… o más.
“Si vas a hablarme… hazlo de lejos, cabrón!!!… si no, te parto la madre!!!”
Continuará …?

22/07/08

COMO UN COHETE...

PURO CUENTO” avanza como un cohete hacia las estrellas. Y en verdad tengo que agradecer la rápida acogida que ha tenido dicha colección de cuentos y relatos. La mayoría de estos estuvieron de un año a sólo unos meses en mis Blogs, expuestos de manera libre a disposición de todos los lectores, hasta que formaron un libro de más de 200 páginas, “PURO CUENTO”.
Resulta innegable que mi labor literaria es más conocida en Internet que en mi propio vecindario de Long Beach-California, o Lima-Perú. Por eso creo que mi decisión de optar por una publicación “On line” ha sido todo un acierto. Sé que existen problemas tanto en las publicaciones de las Editoriales convencionales y las de “On line”, pero mi deseo de llegar a un basto publico ha sido resuelto.
Me resulta imposible seguir el track de los que han adquirido mi libro, o lo bajaron a su PC, de una manera tan abrumadora y rápida. Por eso les envío un saludo y agradecimiento personal a cada uno de los que me leyeron en Spaces del MSN, Scritorium (hoy extinguida), Teonanacatl (en pleno ascenso), Blogspirit y La Coctelera, principalmente porque sé que de allí proviene esta tierna acogida.
Sé que sería grandioso poder autografiar todos y cada uno de los libros, y espero hacerlo pronto en una “gira mochilera”.
Una vez más les agradezco el apoyo y el reconocimiento.
Atte.
Michaelangelo Barnez.
PURO CUENTO